Hongo del centeno

Juicios de las brujas de salem contra el cornezuelo

Desde que el ser humano empezó a cultivar cereales como el trigo, el centeno, la cebada y la avena, ha sido susceptible de sufrir intoxicación por cornezuelo (Claviceps purpurea). Este hongo ha devastado los cultivos y las sociedades europeas durante muchos siglos.
El cornezuelo, que suele atacar al centeno, infecta y sustituye el grano de cereal por un cuerpo fúngico oscuro llamado «esclerocio». Cuando se convierte en pan o se ingiere de otro modo (por ejemplo, la cerveza de cebada), provoca ergotismo, también conocido como «fuego de San Antonio» o «maldición del diablo». Convulsiones, espasmos musculares, vómitos, alucinaciones y un dolor gangrenoso en el que las extremidades, los dedos de las manos y de los pies y la nariz de la víctima eran «devorados por el fuego sagrado que ennegrecía como el carbón» caracterizan el envenenamiento por cornezuelo. Las víctimas solían perder partes de sus extremidades o miembros enteros debido a la constricción de los vasos sanguíneos asociada al ergotismo gangrenoso.
Julio César perdió legiones de soldados por envenenamiento de cornezuelo durante sus campañas en la Galia. Las graves epidemias de cornezuelo en Francia entre el año 900 y el 1300 mataron a entre 20.000 y 50.000 personas, dejando a la nación susceptible de sufrir invasiones que acabaron por derribar este reino sagrado romano en lo que se convirtió en dos naciones, Francia y Alemania.

Ergotismo

La bromocriptina, comercializada originalmente como Parlodel y posteriormente bajo muchas marcas comerciales,[1] es un derivado de la ergolina y agonista de la dopamina que se utiliza en el tratamiento de los tumores hipofisarios, la enfermedad de Parkinson, la hiperprolactinemia, el síndrome neuroléptico maligno y, como complemento, la diabetes de tipo 2.
La bromocriptina se utiliza para tratar la acromegalia y las enfermedades asociadas a la hiperprolactinemia, como la amenorrea, la infertilidad, el hipogonadismo y los adenomas secretores de prolactina. También se utiliza para prevenir el síndrome de hiperestimulación ovárica[3][4][5] y para tratar la enfermedad de Parkinson[3].
También se utiliza una formulación de liberación rápida de bromocriptina, Cycloset, para tratar la diabetes de tipo 2.[7][8][9] Cuando se administra en las dos horas siguientes al despertar, aumenta el nivel de dopamina hipotalámica y, en consecuencia, disminuye la producción hepática de glucosa. Por tanto, actúa como complemento de la dieta y el ejercicio para mejorar el control glucémico[10].
Los efectos secundarios más frecuentes son las náuseas, la hipotensión ortostática, las cefaleas y los vómitos por estimulación del centro del vómito del tronco cerebral[11] Los vasoespasmos con consecuencias graves, como el infarto de miocardio y el ictus, que se han notificado en relación con el puerperio, parecen ser acontecimientos extremadamente raros[12] El vasoespasmo periférico (de los dedos de las manos o de los pies) puede causar el fenómeno de Raynaud.

Claviceps purpurea

El ergotismo (pronunciado /ˈɜːrɡətˌɪzəm/ UR-gət-iz-əm) es el efecto de la intoxicación prolongada por cornezuelo, tradicionalmente debida a la ingestión de los alcaloides producidos por el hongo Claviceps purpurea -del sustantivo latino clava que significa garrote, y el sufijo -ceps que significa cabeza, es decir. es decir, el hongo púrpura de la cabeza de garrote- que infecta el centeno y otros cereales, y más recientemente por la acción de una serie de medicamentos a base de ergolina. También se conoce como ergotoxicosis, intoxicación por cornezuelo y fuego de San Antonio.
Los síntomas convulsivos incluyen convulsiones y espasmos dolorosos, diarrea, parestesias, picores, efectos mentales que incluyen manía o psicosis, dolores de cabeza, náuseas y vómitos. Por lo general, los efectos gastrointestinales preceden a los del sistema nervioso central.
La gangrena seca es el resultado de la vasoconstricción inducida por los alcaloides ergotamina-ergocristina del hongo. Afecta a las estructuras distales más mal vascularizadas, como los dedos de las manos y de los pies. Los síntomas incluyen descamación o peladura, debilidad de los pulsos periféricos, pérdida de la sensibilidad periférica, edema y, finalmente, la muerte y pérdida de los tejidos afectados. La vasoconstricción se trata con vasodilatadores[1].

Enfermedad del cornezuelo

La dihidroergotamina (DHE), que se vende bajo las marcas D.H.E. 45 y Migranal, entre otras, es un alcaloide del cornezuelo de centeno utilizado para tratar las migrañas[1]. Se administra en forma de spray nasal o inyección y tiene una eficacia similar a la del sumatriptán. Las náuseas son un efecto secundario común[2].
Tiene acciones similares a las de los triptanes, actuando como agonista de los receptores de serotonina y provocando la vasoconstricción de los vasos sanguíneos intracraneales, pero también interactúa a nivel central con los receptores dopaminérgicos y adrenérgicos. Puede utilizarse para tratar la cefalea aguda intratable o la abstinencia de analgésicos.
Las inyecciones subcutáneas e intramusculares suelen ser más eficaces que el aerosol nasal y pueden ser autoadministradas por los pacientes[2] La inyección intravenosa se considera muy eficaz para la migraña grave o el estado migrañoso. La DHE también se utiliza en el tratamiento de la cefalea por uso excesivo de medicamentos[3].
Las náuseas son un efecto secundario común de la administración intravenosa y menos común en otras modalidades. Se pueden administrar antieméticos antes de la DHE para contrarrestar las náuseas. Los riesgos y contraindicaciones son similares a los de los triptanes. La DHE y los triptanes nunca deben tomarse con 24 horas de diferencia debido al potencial de vasoespasmo de las arterias coronarias. La DHE no produce dependencia[4].

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