Gigantea

La araña gigantea

GIGANTEA (GI), la única proteína nuclear específica de las plantas, aunque fue identificada hace tiempo (Rédei, 1962) como un mutante de floración tardía (gi) en Arabidopsis thaliana (At), sus funciones bioquímicas precisas están lejos de ser comprendidas (de Montaigu et al., 2010). La organización genómica de GI se puso de manifiesto tras su mapeo fino en el cromosoma 1 y, posteriormente, se aisló el ADNc de GI (Fowler et al., 1999). El locus genómico de GI de At consta de 14 exones y codifica para una proteína de 1173 aminoácidos (Fowler et al., 1999; Park et al., 1999). La expresión de GI es ubicua y se detecta a lo largo de varias etapas del desarrollo de la planta, lo que indica su participación en varias funciones resumidas en la Figura 1 (Fowler et al., 1999; Park et al., 1999). Es interesante observar la expresión ubicua de IG que refleja sus funciones pleiotrópicas en multitud de respuestas que van desde la ruptura de la latencia de las semillas, la elongación del hipocótilo, el inicio del ritmo circadiano en las semillas hasta el cuajado de los frutos en la planta adulta. Muchas de las respuestas mencionadas integran información de la entrada de luz y de la temperatura externa, lo que hace que sea un área interesante pero complicada de la ciencia de las plantas.

Comentarios

<p>Esto indica el tipo de evidencia que apoya la existencia de la proteína. Tenga en cuenta que las pruebas de «existencia de la proteína» no dan información sobre la exactitud o corrección de la(s) secuencia(s) mostrada(s).<p><a href=’/ayuda/existencia_de_proteína’ target=’_top’>Más…</a></p>Seleccione una sección a la izquierda para ver el contenido.
<p>Esta sección proporciona cualquier información útil sobre la proteína, principalmente conocimientos biológicos.<p><a href=’/help/function_section’ target=’_top’>Más…</a></p>FuncióniInvolucrada en la regulación del ritmo circadiano y la floración fotoperiódica. Puede desempeñar un papel en el mantenimiento de la amplitud circadiana y la longitud del período. Participa en la señalización del fitocromo B. Estabiliza ADO3 y el fotorreceptor circadiano ADO1/ZTL. Regula el «CONSTANS» (CO) en la vía de la floración de día largo modulando la estabilidad proteica de CDF1 y CDF2 dependiente de ADO3, pero no es esencial para activar la transcripción de CO. Regula, a través del microARN miR172, una vía independiente de CO que promueve la floración fotoperiódica mediante la inducción del ‘FLOWERING LOCUS T’.3 Publicaciones

La araña doméstica gigante

GIGANTEA (GI), la única proteína nuclear específica de las plantas, aunque fue identificada hace tiempo (Rédei, 1962) como un mutante de floración tardía (gi) en Arabidopsis thaliana (At), sus funciones bioquímicas precisas están lejos de ser comprendidas (de Montaigu et al., 2010). La organización genómica de GI se puso de manifiesto tras su mapeo fino en el cromosoma 1 y, posteriormente, se aisló el ADNc de GI (Fowler et al., 1999). El locus genómico de GI de At consta de 14 exones y codifica para una proteína de 1173 aminoácidos (Fowler et al., 1999; Park et al., 1999). La expresión de GI es ubicua y se detecta a lo largo de varias etapas del desarrollo de la planta, lo que indica su participación en varias funciones resumidas en la Figura 1 (Fowler et al., 1999; Park et al., 1999). Es interesante observar la expresión ubicua de IG que refleja sus funciones pleiotrópicas en multitud de respuestas que van desde la ruptura de la latencia de las semillas, la elongación del hipocótilo, el inicio del ritmo circadiano en las semillas hasta el cuajado de los frutos en la planta adulta. Muchas de las respuestas mencionadas integran información de la entrada de luz y de la temperatura externa, lo que hace que sea un área interesante pero complicada de la ciencia de las plantas.

Cephalaria gigantea

GIGANTEA (GI), la única proteína nuclear específica de las plantas, aunque fue identificada hace tiempo (Rédei, 1962) como un mutante de floración tardía (gi) en Arabidopsis thaliana (At), sus funciones bioquímicas precisas están lejos de ser comprendidas (de Montaigu et al., 2010). La organización genómica de GI se puso de manifiesto tras su mapeo fino en el cromosoma 1 y, posteriormente, se aisló el ADNc de GI (Fowler et al., 1999). El locus genómico de GI de At consta de 14 exones y codifica para una proteína de 1173 aminoácidos (Fowler et al., 1999; Park et al., 1999). La expresión de GI es ubicua y se detecta a lo largo de varias etapas del desarrollo de la planta, lo que indica su participación en varias funciones resumidas en la Figura 1 (Fowler et al., 1999; Park et al., 1999). Es interesante observar la expresión ubicua de IG que refleja sus funciones pleiotrópicas en multitud de respuestas que van desde la ruptura de la latencia de las semillas, la elongación del hipocótilo, el inicio del ritmo circadiano en las semillas hasta el cuajado de los frutos en la planta adulta. Muchas de las respuestas mencionadas integran información de la entrada de luz y de la temperatura externa, lo que hace que sea un área interesante pero complicada de la ciencia de las plantas.

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