Amanitas phalloides

El agárico de la mosca

La Amanita caesarea, comúnmente conocida como seta del César, es una seta comestible muy apreciada del género Amanita, originaria del sur de Europa y del norte de África. Aunque fue descrita por primera vez por Giovanni Antonio Scopoli en 1772, esta seta era una conocida favorita de los primeros gobernantes del Imperio Romano[1].
Tiene un característico sombrero naranja, branquias amarillas y estipe. Se han aislado ácidos orgánicos de esta especie. En América del Norte y en la India hay especies similares con el sombrero naranja. Los antiguos romanos la conocían y la valoraban, y la llamaban Boletus, nombre que ahora se aplica a un tipo de hongo muy diferente.
También se ha clasificado como A. umbonata. A. hemibapha es una especie similar descrita originalmente en Sikkim, India. Se consume mucho en el Himalaya y en las zonas tibetanas. También las colecciones norteamericanas han sido etiquetadas en el pasado como A. hemibapha. La relación de las especies norteamericanas similares A. arkansana y A. jacksonii con A. caesarea no está clara. La comestibilidad de algunas de estas especies similares tampoco está clara, aunque la A. jacksonii es consumida por muchas personas y no se han registrado casos de enfermedad a causa de ella. También se puede encontrar un hongo similar en La Esperanza, Honduras, donde se celebra un festival anual en su honor. La A. caesarea se domesticó por primera vez en 1984[7].

Comentarios

La intoxicación por Amanita phalloides, con una elevada mortalidad, es un grave problema sanitario en el mundo. Las manifestaciones clínicas típicas suelen caracterizarse por la ausencia de cualquier síntoma, seguida de graves trastornos gastrointestinales e insuficiencia hepática aguda. La inhibición de la actividad de la ARN polimerasa II (RNAP II), la apoptosis y el estrés oxidativo se consideran los principales mecanismos de la intoxicación por amatoxinas. Las medidas de tratamiento actuales incluyen principalmente la prevención de la absorción de amatoxinas, la eliminación de las amatoxinas absorbidas, la terapia de antídotos potenciales y el trasplante de hígado. Sin embargo, no existen criterios de tratamiento ampliamente aceptados para la intoxicación por Amanita phalloides. Este artículo se centrará en las medidas de tratamiento basadas en los estudios anteriores y proporcionará la información actualmente disponible para los clínicos.

El hongo de la muerte uk

La alfa-amanitina o α-amanitina es un péptido cíclico de ocho aminoácidos. Es posiblemente la más mortífera de todas las amatoxinas, toxinas que se encuentran en varias especies del género de setas Amanita, una de las cuales es la gorra de la muerte (Amanita phalloides), así como el ángel destructor, un complejo de especies similares, principalmente A. virosa y A. bisporigera. También se encuentra en los hongos Galerina marginata y Conocybe filaris. La DL50 oral de la amanitina es de 100 μg/kg para las ratas.
A diferencia de la mayoría de los péptidos cíclicos, las amatoxinas (y las falotoxinas) se sintetizan en los ribosomas. Los genes que codifican la proproteína de la α-amanitina pertenecen a la misma familia que los que codifican la falacidina (una falotoxina)[1].
La α-amanitina también puede utilizarse para determinar qué tipos de ARN polimerasa están presentes. Esto se hace probando la sensibilidad de la polimerasa en presencia de α-amanitina. La ARN polimerasa I es insensible, la ARN polimerasa II es muy sensible (se inhibe a 1μg/ml), la ARN polimerasa III es moderadamente sensible (se inhibe a 10μg/ml) y la ARN polimerasa IV es ligeramente sensible (se inhibe a 50μg/ml)[4][5].

Amanitas phalloides 2020

La Volvariella volvacea (también conocida como seta de paja o seta de paja) es una especie de seta comestible que se cultiva en todo el este y el sudeste de Asia y que se utiliza mucho en la cocina asiática. En las regiones en las que se cultivan suelen estar disponibles frescas, pero en otros lugares es más frecuente encontrarlas en conserva o secas. En todo el mundo, las setas de paja son la tercera seta más consumida[2].
Las setas de paja se cultivan en lechos de paja de arroz y lo más habitual es que se recojan cuando están inmaduras (a menudo etiquetadas como «sin pelar»), durante su fase de botón o huevo y antes de que se rompa el velo[3]. Son adaptables y tardan de cuatro a cinco días en madurar, y se cultivan con más éxito en climas subtropicales con altas precipitaciones anuales. No se ha encontrado ningún registro de su cultivo antes del siglo XIX[4].
Una taza[ambigua] de setas de paja es nutricionalmente densa y aporta 240 kilojulios (58 kilocalorías) de energía alimentaria, 27,7 µg de selenio (50,36% de la CDR), 699 mg de sodio (46,60%), 2,6 mg de hierro (32,50%), 0,242 mg de cobre (26. 89%), 69 µg de vitamina B9 (folato) (17,25%), 111 mg de fósforo (15,86%), 0,75 mg de vitamina B5 (ácido pantoténico) (15,00%), 6,97 g de proteínas (13,94%), 4,5 g de fibra dietética total (11,84%) y 1,22 mg de zinc (11,09%)[5].

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